¿Por qué me creo… el Big Bang?

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La respuesta a por qué nos debemos creer esa historia del Big Bang no es corta precisamente, pero no porque haga falta mucha retórica, sino por la cantidad y solidez de todas las pruebas que soportan esta teoría.

¿Por qué es esta teoría tan importante?

El Big Bang juega el mismo papel que la evolución de Darwin en nuestras ideas sobre el Universo: ya no hace falta inventarse a un ser superior que haya ido creando galaxias, estrellas y planetas. El Big Bang obliga a los defensores de un dios a acorralarlo antes de los primeros 10-43 segundos después del Comienzo…después de ese punto, la «hipótesis de dios no ha sido necesaria», como diría Laplace.

Aclaraciones

Hay que aclarar que la teoría en sí no dice cómo empezó en Universo, aunque se pueda pensar lo contrario por el nombre. Lo único que dice es que el Universo ha estado creciendo desde su comienzo (momento exacto que, aún, no tiene explicación científica).

Uno de los errores más comunes es pensar que el Big Bang ocurrió en algún lugar. En realidad no es que la materia saliera de una «explosión», sino que toda la materia, y el espacio en sí, era minúsculo en un comienzo, para ir creciendo a lo largo de una serie de fases hasta llegar a hoy día.
Si midieras el tamaño de la pantalla que ahora mismo lees y la volvieras a medir mañana, esta habría crecido sin duda (¡pero una cantidad por supuesto ridícula!). Igual ocurre con la Tierra y el resto del Universo. Esa es en realidad la esencia del Big Bang.

Las pruebas

1) Ley de Hubble

Cuanto más lejos estan los objetos en el Universo, más rápido se alejan de nosotros. Esto lo descubrió Hubble en 1929 mediante el desplazamiento hacia el color rojo en la luz de estrellas y galaxias lejanas.
Aunque a veces ésto se explica como consecuencia del efecto Doppler, la realidad es otra: conforme la luz viaja hacia nosotros durante millones de años, ha ido sufriendo la expansión del espacio, dando lugar al cambio de frecuencia.


2) Abundancia de elementos químicos ligeros

Hasta 300.000 años tras el Comienzo, el universo era un plasma de nucleos, electrones y radiación (fotones). A partir de ese momento, la expansión (y el enfriamiento que conlleva) permitió que los electrones y los nucleos se empezaran a combinar para formar átomos más o menos estables.

Y como la Naturaleza tiende a los mínimos de energía, los átomos más fáciles de formar fueron el Hidrógeno y el Helio. Con el tiempo, se formarían estrellas con estos materiales, y esas estrellas, al morir, esparcerían el resto de componentes pesados que habían ido creándose en su interior por fusión nuclear. Literalmente, todos nosotros estamos hechos de «polvo de estrellas».

Las observaciones están totalmente en consonancia con las abundancias de materiales que predice este modelo.

3) La radiación de fondo: existencia.

Siguiendo con ese momento a los 300.000 años desde el inicio en que el Universo se hizo transparente, la teoría del Big Bang predice que el plasma habría tenido tiempo de sobra de llegar a un equilibrio térmico, de modo que en el momento en que se hizo transparente la radiación que se quedó debería ser la de un cuerpo negro.

Para mí esta es una de las mejores pruebas, ya que los datos encajan tan exactamente que es imposible pensar que pueda haber algo erróneo:


4) La radiación de fondo: irregularidades.

A pesar de que esta radiación de fondo es prácticamente igual en todas direcciones en que se mire (solo varía en aproximadamente 1 parte por 2000), sí que existen irregularidades, como se ve en este último mapa realizado por el satélite WMAP:

Pero en lugar de suponer un problema, esta es otra de las mejores pruebas del Big Bang, ya que en este caso las predicciones teóricas encajan mejor, si cabe, con las observaciones (el gráfico representa el espectro de potencia de las variaciones):

5) Edad de las estrellas.

La edad de las estrellas, aún dentro de las incertidumbres que se manejan, siempre concuerdan con el modelo del Big Bang, y por supuesto, aunque parezca trivial, ¡no se ha encontrado ninguna estrella de mayor edad que el Universo!.

6) ¡Consistencia!

Hay más argumentos técnicos a favor del Big Bang, pero me quedo con esta sencilla reflexión: todas las pruebas, independientemente, apuntan en la misma dirección.

¡Qué mejor prueba que que todo encaje!.

Referencias:


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