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Los rayos X se adentran en el pasado

Gracias a un acelerador de partículas del tamaño de un campo de fútbol, el paleontólogo Paul Tafforeau del ESRF (Grenoble, Francia) ha podido tocar una avispa de hace 100 millones de años. No un insecto real, sino una maqueta aumentada construida gracias a la información sacada de fragmentos de ámbar mediante rayos X de una energía 1000 millones de veces superior a la usada en los hospitales.

El modelo fue construido con una impresora 3D, y según dijo Tafforeau hoy en una rueda de prensa, es mejor que cualquier modelo por ordenador ya que puedes «sentirlo en tus manos«.

El centro ESRF, entre otros, están trayendo de nuevo al mundo insectos extintos, estatuas de bronce corroídas por el tiempo y pergaminos demasiado antiguos como para desenrollarlos.

Por otro lado, el sincrotrón de Stanford (California) ha ayudado a reconstruir un palimpsesto de Arquímedes (siglo III a.C.). El pergamino fue raspado por un monje del siglo X para volver a utilizarlo, pero el físico Uwe Bergmann de Stanford ha usado el sincrotrón para revelar de nuevo las palabras de Arquímedes, incluyendo unas de las primeras menciones al concepto de infinito.

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