El homenaje de Manolo García a un libro del siglo II

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Si en mitad de una canción nos encontráramos un «y multiplicó los panes y los peces» o un «convierto el agua en vino«, estoy seguro de que cualquiera de nuestra cultura occidental sabría inmediatamente a qué libros se están refiriendo esas frases.


Sin embargo, en mitad de la preciosa canción «Pájaros de Barro» de Manolo García se dice:

hago pájaros de barro,

y los echo a volar…




Y me ha sorprendido mucho no haber encontrado ninguna referencia en Internet al guiño claro (en mi opinión – ¡sí, es un post de opinión! :-), que el autor hace a otro de los supuestos milagros de Jesus de Nazaret… sólo que este no está en ninguno de los cuatro evangelios canónicos (Marcos, Mateo, Lucas y Juan), que al parecer se decidió sobre mitad del siglo II que serían los «oficiales» de la Iglesia (aunque la historia parece mucho más compleja y no pretendo llegar a entenderla al completo…).

Existen otros 70 «evangelios», documentos más o menos fraccionados, con narraciones o simples logias, listados de frases atribuidas a Jesús o su entorno. El estudio de esos documentos puede ser fascinante (independientemente de su valor religioso o de ser o no creyente), pero para el tema de hoy sólo resaltaré lo que interesa…

En el Evangelio apócrifo de la infancia de Tomás, que no es el mismo que el Evangelio Gnóstico de Tomás que se encontró en 1945 cerca de Nag Hammadi (Egipto), se narran muchos más milagros de los popularmente conocidos, entre ellos el que tenía en cabeza al empezar el post:

II 1.El niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y traía las aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las mandaba.
2. Y, amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto un día de sábado. Y había allí otros muchos niños, que jugaban con él.
3. Y un judío, que había notado lo que hacía Jesús, fue acto seguido, a comunicárselo a su padre José, diciéndole: He aquí que tu hijo está cerca del arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto con él doce gorriones, y ha profanado el sábado.
4. Y José se dirigió al lugar que estaba Jesús, lo vio, y le gritó: ¿Por qué haces, en día de sábado, lo que no está permitido hacer? Pero Jesús, dando una palmada, y dirigiéndose a los gorriones, exclamó: Volad. Y los pájaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo.
5.Y los judíos quedaron atónitos ante este espectáculo, y fueron a contar a sus jefes lo que habían visto hacer a Jesús.

Curiosamente, este mismo milagro también se menciona en el Corán (5:110), hablando de Jesús:

…thou makest out of clay, as it were, the figure of a bird, by My leave, and thou breathest into it and it becometh a bird…

Como bonus, dejo otro de los «milagros» menos conocidos, en el que paradójicamente se nos muestra un joven Jesús con un carácter de niño totalmente realista… si tuviera poderes «mágicos»:

III 1.Y el hijo de Anás el escriba se encontraba allí, y, con una rama de sauce, dispersaba las aguas que Jesús había reunido.
2. Y Jesús, viendo lo que ocurría, se encolerizó, y le dijo: Insensato, injusto e impío, ¿qué mal te han hecho estas fosas y estas aguas? He aquí que ahora te secarás como un árbol, y no tendrás ni raíz, ni hojas, ni fruto.
3. E inmediatamente aquel niño se secó por entero. Y Jesús se fue de allí, y volvió a la casa de José. Pero los padres del muchacho muerto lo tomaron en sus brazos, llorando su juventud, y lo llevaron a José, a quien reprocharon tener un hijo que hacía tales cosas.

Con que al menos alguien no conociera estas historias y se las haya hecho llegar, me habrá merecido la pena el rato del post 🙂

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