¿Ves “bacterias” en el cielo? Sobre el cristalino, la retina y el continuo engaño del cerebro

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EDIT (10:50am): Lo primero, ¡gracias meneantes! Viendo algunos comentarios en Menéame quiero insistir en algo: las cuentas que hago abajo son para demostrar que no es descabellado decir que se pueden notar objetos del tamaño de micras sobre el ojo (¡por supuesto desenfocados!), pero esto no quiere decir que las “moscas volantes” sean bacterias. Insisto en que es algo estudiado y se trata en la inmensa mayoría de casos de defectos en el humor vítreo.

Llevo media vida viendo “cosas” de las que nadie habla, y ¡no son fantasmas!. Como apenas se menciona el tema en páginas webs (en español), me he lanzado hoy a contarlo por aquí, para que sepáis que si compartís la experiencia, no sois bichos raros ni tenéis los ojos “rotos”.

Si nunca lo has experimentado no sabrás de qué demonios hablo, pero si alguna vez te ha pasado que mirando el cielo en un día despejado (o a una superficie clara y uniforme) has visto pequeñas “cositas”, seguro que esta imagen te resulta muy familiar:

Simulación de cómo se ve el cielo con “floaters” en el ojo.

Antes de seguir, un aviso para hipocondríacos: muchísima gente sufre estos leves defectos de visión toda su vida y no son causa de preocupación: sencillamente el cuerpo humano no es perfecto. Todos tenemos defectos de por vida y no pasa nada. Salvo que de pronto aumente el número de estas “partículas” y sufras “flashes” de luz, no es urgente que te vea un médico (aunque por supuesto, una revisión de vez en cuando nunca viene mal).

La primera reacción que uno tiene instintivamente es pensar que se trata de pequeñas partículas, por ejemplo, de polvo, que casualmente han ido a parar a la superficie del ojo. Otros, quizás un poco más frikis (como el que escribe), podrían explicarlo imaginando que en lugar de motas de polvo lo que estamos viendo son las siluetas de pequeñas bacterias sobre el ojo.

Y es que estas “manchas”, llamadas floaters o miodesopsias, precisamente suelen verse en dos variedades: pequeñas esferas e “hilos” desordenados. Y existen innumerables bacterias con formas parecidas:

   

Estafilococos y estreptococos (Créditos: 1, 2)

Las miodesopsias, también llamadas “moscas volantes” por el efecto “huida” al intentar enfocarlas, realmente son algo bien estudiado y conocido por los oftalmólogos y se asocia a pequeños defectos en el humor vítreo, la “gelatina” que rellena el ojo, y no a partículas en la superficie ocular.

En todos los foros (en inglés) donde he encontrado opiniones siempre se descarta como absurda la hipótesis de que realmente lo que se vean sean bacterias sobre el ojo, por ser estas “microscópicas” e imposibles de ver a simple vista. Como buen escéptico, no he podido evitar sin embargo intentar verificar esto numéricamente…

El ojo es (simplificando mucho, hasta el dolor) una lente, llamada el cristalino, que enfoca la luz del exterior hacia la retina del fondo, donde están los nervios que transforman luz en señales eléctricas:

Echando cuentas grosso modo, en la zona de la fóvea existe una alta densidad de células fotosensibles (conos) separadas por una media de 2μm, mientras que el tamaño típico de una bacteria se encuentra entre los 1μm hasta los 10μm.

Colocando la hipotética bacteria justo sobre el ojo, en el caso de un enfoque perfecto hacia el infinito la imagen de la bacteria realmente estaría reducida. Pero si se trata de un miope, la proyección en la fóvea podría ser del mismo orden del tamaño de la bacteria real. Más aún, podría aumentar dependiendo de la posición del músculo ciliar que controla el foco del cristalino:

Acomodación del cristalino (Créditos)

Otra forma de enfocar (nunca mejor dicho) el problema: según este estudio, la máxima resolución visual es de 28” de arco, eso sí, en óptimas condiciones de contraste. Usando geometría básica, y dado un diámetro típico del globo ocular de 24mm, esta resolución se traduce en un “objeto mínimo detectable” de 3.26μm. Muy justo, pero en el rango del tamaño de algunas bacterias.

En resumen: en mi opinión entra dentro de lo posible que un miope (o hipermétrope) pudiera ver una bacteria u otro objeto de tamaño similar sobre el ojo. No defiendo que sea lo normal, ni que todas esas “motitas” lo sean, pero quizás en algún caso aislado sí que sean objetos sobre el ojo, aunque se verían algo más pequeñas que las típicas “moscas volantes” esféricas. Si algún oftalmólogo o experto cree que lo que defiendo es absurdo, agradeceré conocer los argumentos, así que: ¡por favor comenta abajo! — update: Respuestas: 1

Pero asumiendo ahora ya que los “floaters” que ves son realmente pequeños defectos del humor vítreo en lugar de motas de polvo o bacterias fuera del ojo, existe una cuestión de lo más interesante: ¿por qué diablos los vemos cuando deberían ser filtrados por el cerebro?


Me explico: desde que nacemos, tenemos dos puntos ciegos bastante hermosos, uno en cada ojo. Si nunca hiciste el experimento, hazlo ahora antes de continuar para saber a qué me refiero. Y sin embargo, no vemos un agujero negro ni siquiera cuando cerramos un ojo y no tenemos la ayuda del otro para completar la imagen: el cerebro se inventa un trozo de la imagen. Sin problemas.

Pero aún más asombrosa que la capacidad de inventar, es la capacidad del cerebro de ocultar cosas. Como ya conté, la retina realmente mira hacia atrás, de forma que la luz tiene que atravesar el tejido de la retina y una maraña de arterias por donde continuamente fluye sangre que, en potencia, podríamos ver como una cortina que continuamente fluyese por delante de nuestra visión. Demos gracias al cerebro (empezando realmente por las neuronas de los nervios ópticos) por adaptarse desde que nacemos para ocultarnos esa imagen.

Y llegamos al quid: si el cerebro es realmente tan bueno ocultando cosas, repito: ¿por qué vemos las miodesopsias o “floaters“? La única respuesta posibleno del todo!) es que no le da tiempo a aprenderse estos pequeños defectos, porque no caen siempre en el mismo lugar de la retina. Tanto porque puedan moverse (aunque sea muy lentamente) dentro del globo ocular, como porque al mirar hacia distintas direcciones, el globo arrastra las partículas que las causan y por tanto las “sombras” o refracciones que producen van cayendo cada vez en lugares distintos.

A pesar de todo, y aunque no puede ocultarlas del todo, el cerebro hace un buen trabajo manteniendo las miodesopsias fuera de la visión consciente… pero seguro que después de leer todo esto te pasas una buena racha obsesionado con el tema y las ves por todas partes.

Lo siento, no era esa mi intención, ¡prometo que se te pasará… cuando olvides que existen! 😉

Si te has quedado con ganas de saber más sobre por qué salen estos defectos del humor vítreo, os recomiendo las explicaciones dadas por un oftalmólogo profesional aquí y aquí.

Edit 20:00pm: Un extra, “Oda al garabato”:

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