Bebés de diseño: ¿Ya ha empezado?

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A pesar de tener una legislación muy restrictiva en cuento a I+D con embriones y células madre, en EEUU existe un aparente vacío legal en cuanto a la práctica de diagnósticos genéticos preimplantacionales (DGP) que las compañías de reproducción asistida están empezando a explotar: una compañía ya asegura casi el 100% de éxito en la elección del sexo del bebé, y dicen que sólo es la punta del iceberg.

¿Qué son las técnicas de DGP? Cuando una pareja decide (o se ve forzada) a acudir a técnicas de fertilización in vitro por alguna razón, se toman óvulos de la mujer y se fertilizan en el laboratorio, implantando luego uno o más embriones en la madre cuando la fertilización haya tenido éxito.

Desde hace décadas existe la tecnología para hacer pruebas a dichos embriones antes de la implantación, incluyendo «tests genéticos» que permitan seleccionar, de entre varios óvulos fertilizados, cuáles implantar y cuáles descartar.

Obviamente, se trata de un tema que implica grandes tabúes éticos e incluso religiosos. En España, las DGP están prohibidas salvo autorización expresa de la Comisión Nacional de Reproducción Asistida, creada en 1997, y que sólo las permite aplicar para evitar la transmisión de genes que predispongan a enfermedades mortales y que actualmente no tengan cura.

Por ejemplo, en 2011 saltó a los medios el caso de la primera niña española que nació sin el gen BRCA1, que había provocado un historial de cánceres de pecho en la familia materna.

Este es el lado innegablemente positivo de las pruebas de DGP. ¿Pero y si se empezaran a utilizar para escoger el sexo de los niños? ¿O el color de los ojos? ¿O que tengan complexión atlética?

Desde que existe la posibilidad técnica se ha especulado con que llegara esa situación, pero por alguna razón (¿complejidad técnica? ¿precio?) nadie se había atrevido. Hasta ahora, como decía.

El doctor Steinberg, director de dicha compañía norteamericana, dice que ya están realizando unos 10 implantes por semana con selección de sexo. Y es un gran negocio: cobran por cada una $18,400. Y el 70% de sus clientes no tienen ningún problema reproductivo, simplemente acuden a la clínica de fertilización in vitro para tener la posibilidad de elegir a su hijo.

A pesar de estar estrictamente prohibido en algunos países, parece que en Norteamérica estas prácticas no se ven como un problema a regular (al menos por ahora), así que aseguran que aunque algunos países no lo permitan, «el progreso» seguirá imparable allá donde se le permita.

Dentro de la limitada variación genética presente en una pareja (por ejemplo: si ninguno de los dos tiene el gen para los ojos verdes, el hijo no podrá tenerlos), la compañía asegura que está trabajando en las pruebas genéticas necesarias para ofrecer este tipo de servicios.

Mientras otros doctores opinan que esto no es ético, el doctor Steinberg replica que ellos simplemente hacen «medicina estética» y que «no tienen ningún problema con ello».

Para más información, este reportaje de la CNN:


y este programa completo (60 minutos) sobre la compañía en cuestión:

60_minutes_designer_babies

La última conversación del vídeo:

  • (Entrevistadora): «¿Le han pedido alguna vez elegir el color de los ojos? ¿U otros rasgos específicos?»
  • (Steinberg): «Sí, claro. Nos escriben, nos llaman, y nos lo piden.»
  • (E): «¿Y qué les dice?»
  • (S): «Que estamos trabajando en ello, y les llamaremos en 5 o 10 años.»

Fuentes:


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