Desde Italia a China: vehículo autónomo recorre 13.000Km sin conductor
Pero no había conductor. La furgoneta es un vehículo autónomo desarrollada en la Universidad de Parma, por el laboratorio de Visión Artificial y Sistemas Inteligentes, el VisLab. Repleto de ordenadores, cámaras y sensores, el vehículo es capaz de detectar otros coches, los carriles y obstáculos… además de conducirse a sí mismo.
La idea de vehículos autónomos que se conduzcan solos fue popularizada por la serie de Grand Challenges del DARPA Americano. Tras participar dos veces en esas competiciones, VisLab ha decidido buscar nuevas formas de poner su vehículo a prueba.
«Cuando haces cosas en el laboratorio, todo funciona. Pero cuando sales al mundo real, con tráfico real, tiempo real, es otra historia», dice Alberto Broggi, el director de VisLab y profesor de Ingeniería en la Universidad de Parma.
Así es como surgió la idea de su gran viaje a Shangai, financiado en parte por proyectos europeos. El objetivo es probar, y perfeccionar, sus sistemas de navegación y visión que los investigadores esperan algún día lleven vehículos comerciales.
Mientras que los vehículos del DARPA iban totalmente vacíos, las furgonetas de VisLab llevan a los investigadores, que monitorizan constantemente los sistemas y toman el control del vehículo si es realmente necesario. Las furgonetas solo van realmente vacías durante demos. Ese fue el caso cuando fue parada por un policía en Yekaterinburg, en Rusia central.
Cada vehículo también lleva tres ordenadores. Uno para procesado de imágenes y datos del frontal del vehículo. Otro para los datos de los laterales. Y el tercero integra todos los datos y planifica el camino a seguir, que a su vez en procesado por los sistemas de control de bajo nivel para el acelerador, freno y volante. Paneles solares en el techo dan la energía necesaria para toda la electrónica.
Una parte fundamental del software es la que procesa la imagen de los 180º frontales. Ese componente toma la imagen panorámica e identifica la furgoneta delantera (N.d.T: Ahora entiendo el color de la furgoneta!), incluso cuando hay curvas pronunciadas o oclusiones. También detecta señales de tráfico, peatones y obstáculos en general. Aunque reconoce las señales italianas, no entiende las chinas ni las rusas.
El experimento producirá una montaña de datos. Por donde quiera que el vehículo vaya, los ordenadores están grabando datos de las cámras, lásers, sistemas inerciales, GPS, actuadores, baterías y otros sistmeas. Cada noche el equipo reemplaza el juego de discos duros con otro nuevo. Estiman que acabarán con unos 50 a 100 Terabytes de datos.
La idea es que al finalizar, los investigadores podrán usar todos esos datos para ver qué ha ido mal y como mejorar el sistema.
De hecho, al cruzar la frontera rusa el grupo fue retenido por 22 horas en las aduanas, y les tomaron montones de fotos y requirieron una montaña de documentación. Los rusos también les obligaron a tener acceso a cada paquete de datos enviado vía satélite.
Sobre el policía ruso que les paró, les pidió documentación… pero ningún carnet de conducir. Al final, no pareció sorprenderse demasiado (N.d.T: Esto me recuerda a la gente preguntándote por la calle como si nada cuando vas por Málaga con un vehículo similar…¡¿A nadie le llama la atención?!).





