Alumnos que no terminan su examen "porque están cansados de escribir"

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Hoy sólo os quería hacer llegar el texto que escribe una profesora de segundo de Bachillerato, desesperada con el nivel de deterioro al que se está en llegando en parte del sistema educativo:

Vaya mierda de evaluación. Mogollón de suspensos. Ahora, para solventar las situación, en las siguientes evaluaciones bajo el nivel y aumentan los aprobados. Los chavales que son buenos estudiantes ya se saben esto y se juegan duro el cuero en esta primera evaluación, intentando forzar la mano como sea, protestando, suspendiendo a posta, negándose a estudiar, para conseguir bajar el nivel y esforzarse menos. De los demás, qué vamos a decir. Con que estén sentados y más o menos callados casi que parece un milagro. 

¿En qué acaba la historia? Pues que van pasando de curso hasta llegar a 2BACH, donde como hay Selectividad, hay que mantener el nivel y así tenemos la triste escena del viernes: unas chicas estupendas, que jamás han tenido que esforzarse de verdad para estudiar con exámenes suspensos con un dos. Y son conscientes de que lo merecen a pesar de que han estudiado mucho, porque el examen lo han hecho mal. No saben cómo se estudia, ni como se resume, ni siquiera son capaces de mantener el esfuerzo continuado de escribir durante una hora completa. Algunos confiesan que entregan antes de acabar el examen “porque están cansados de escribir” (sic). Cuando les recuerdo que el examen de Selectividad es de hora y media me miran como si les hablara de los mayas y el fin del mundo. De qué habla esta mujer, con lo que falta para eso… Y es en junio. 

El deterioro de la enseñanza es tan profundo y tan grande la cobardía de los profesores, aterrados ante la posibilidad de que venga el inspector y les largue una bronca por el alto nivel de suspensos (lo hacen todos los años, visitan a los profesores con más índice de suspensos para presionarles), que el descenso del nivel sigue y sigue año tras año, cada vez un poco más, hasta esos analfabetos funcionales de los que los profesores universitarios se quejan amargamente y a los que dócilmente dan un título para defender sus matrículas y no perder sus plazas. 

Y no sé qué coño hago yo aquí en mitad de toda esta mierda.

Fuente: 1


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